No sabía para que le quería su vecina, pero fue igualmente por si necesitaba un favorcito. La señora le invitó a un café y empezaron a charlar, sobre todo de su marido que parece ser la tiene algo abandonada. El chico se mostró muy comprensivo, pero lo que jamás pensó, es que la cuarentona le acabaría pidiendo sexo duro y placer para su coño, aprovechando que su esposo estaba en el trabajo.

 

     

Publicado el 21-junio-2016 | Duración: 05:05 minutos | 1.857 visitas | Categoría: Rubias

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