Solo con ver ese par de ubres tremendas, este tipo se empalma al instante. Y cuando eso ocurre, su mujer no duda en pajear su rabo como nunca. A él le encanta como usa sus manos y al final, ella recibe encantada su corrida sobre sus tetas, dejándolas chorreando y bien calentitas.

 

     

Publicado el 24-agosto-2016 | Duración: 21:54 minutos | 7.241 visitas | Categoría: Corridas

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